viernes, 2 de mayo de 2008

tres meses de caida libre

Me mola el deporte de riesgo. Mis favoritos son la “Operación Chamizo: desafiando al cáncer” y “Vivir sin Dormir”.
De un tiempo a esta parte estoy también cogiendo soltura en el “Suicidio Sentimental” que es muy entretenido y sencillo. Sólo hay que conocer a alguien con el que haya una atracción mutua e iniciar “algo”, sea más vinculante, menos vinculante o incluso supuestamente nada vinculante, sabiendo de antemano que está abocado al fracaso y que lo único que te va a aportar es malestar, por no dramatizar diciendo sufrimiento, pero como eso sólo es al final… :P

Es genial cuando me lleno de valor y decido tirarme de culo, cuesta abajo y sin frenos y entonces le relato los hechos a mi amiga BeaSan con un café de por medio (o una ensalada ;-) ). Ella siempre me escucha con atención y asiente como signo de comprensión aunque lo que le esté explicando a veces roce el despropósito. Cuando por fin termino, callo y la miro con una sonrisa que no comulga con mi mirada inquieta. Entonces Bea, con toda la serenidad que la caracteriza, me pregunta: “pero tú sabes dónde te estas metiendo?”
Y yo le respondo: “sí, pero…” y es ahora cuando entramos en una de esas conversaciones maravillosas qué sólo puedes tener cuando conoces a alguien muy mucho, porque no constan de palabras.

Yo sonrío, me encojo de hombros e inclino la cabeza con unos ojos que detrás de la ilusión esconden algo de tristeza. (Traducción: ya sabes mis lemas “el que no arriesga no gana” y “la vida es para vivirla”)

Entonces Bea sacude la cabeza apretando un poco los labios en una sonrisa tierna pero sin alegría y con resignación en su mirada. (Traducción: qué voy a hacer contigo…)

Y para que se quede más tranquila, retorno a las palabras para pronunciar: “Ya, ya sé que al final lo voy a pasar mal, como siempre, pero bueno… ahora… ahora estoy bien. Y cuando empiece a no soportarlo, por la cuenta que me trae, ya tomaré medidas”

Y este es un punto muy simpático porque las dos sabemos que es mentira, pero hacemos como que nos lo creemos y pasamos a otro tema.

La secuencia al completo empieza ser un clásico.

Sí, me mola el deporte de riesgo. Ayer iba a hacer puenting pero la actividad se canceló debido al mal tiempo. Eso no significa que un puente se volatilice, sigue ahí para quien tenga la suerte de poder disfrutarlo. No era mi caso pero sabía perfectamente que sí el de otras personas con mejor fortuna, así que decidí precipitarme igualmente al vacío. Y creedme cuando os digo que la sensación de penduleo aún me invadía esta mañana (larga mañana, horrible mañana).


“Orgullosa de haber sido una yegua sin freno, desgastada de andar por el suelo” (La luna me sabe a poco, Marea)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Está bien arriesgar, son las cosas que le dan sal a la vida, pero con SENTIDO COMÚN, eso que nunca nos falte.