jueves, 8 de mayo de 2008

Infografías sin Ton ni Son

Todos los objetos se pueden descomponer en formas volumétricas simples. En mi trabajo, con cajas, casi puedo arreglar el mundo.


Las cajas son geniales. Me caen bien. Son sencillas, fáciles de entender, como yo. Tienen su tres parámetros básicos: ancho, largo y alto; y conociéndolos obtienes fácilmente un resultado satisfactorio.


Las operaciones más complejas tienen mayor emoción, pero no me gustan tanto. Las polilíneas me causan inseguridad. Su creación depende del método prueba-error y sobretodo de la maña y paciencia. Pero yo soy poco hábil y cada vez más neurótica.


Los modificadores Booleanos son aparentemente más fáciles de utilizar, no obstante se pueden convertir en algo muy frustrante.
Sólo existen tres acciones:
- Unión.
- Diferencia.
- Intersección.


Si distingues entre ellas, emplearlas es pan comido. El problema surge cuando se llega a ese caso en el que conoces cuál es la opción que se debe aplicar, pero al programa no le da la gana. Para quien nunca haya utilizado un programa de diseño, el equivalente sería el punto en el que al Word le mandas colocar unas viñetas y lo que obtienes es o bien que el texto salte página y media, cambie el interlineado y la sangría, o bien que simplemente no ocurra nada.
Lo único que atinas a hacer es borrar y repetir, borrar y repetir, borrar y repetir...el programa sigue actuando por iniciativa propia. Borrar y repetir... Y aunque lo mejor sería mandarle a la mierda, sigues borrando y repitiendo, porque como Ser Racional no crees posible que no funcione ya que esa es la manera y no hay vuelta. Pero pretender la correspondencia lógica a un hecho planteado suele convertirse en una utopía.


Yo lo sé y aún así permito que estos contratiempos hagan mella en mi. No lo puedo evitar. Tampoco es tan raro, a nadie le gusta sentirse imbécil. Estas cosas, aunque parezcan tontás, le provocan a una la sensación de vivir de tomadura de pelo en tomadura de pelo. Y yo ya me he cortado mi larga melena como para prescindir del que me queda. Así como no me puedo permitir el lujo de que una polilínea y/o un Booleano me hagan empequeñecer porque soy suficientemente bajita.


Y este es el motivo de que me gusten tanto las cajas y de que todo lo demás me cause desasosiego.


Preciso cajas en mi vida o de lo contrario terminaré consumiéndome hasta desaparecer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Animo en tu búsqueda de cajas, no te compliques la vida.