miércoles, 21 de mayo de 2008

egocentrismo

Y de pronto, henchida de orgullo, me identifiqué con la Mar.

Desde luego soy muy salada!

Juas, qué chispa tengo...y me quedo tan ancha, como el ancho mar, lo veis?

Ñec, ñec, ñec, me parto la caja yo sola
...

martes, 20 de mayo de 2008

réplica 2.2

"pero estoy plenamente reafirmado"

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

lunes, 19 de mayo de 2008

réplica 2.1

Yo también he dicho.

custodias compartidas

Es uno de los grandes dramas de la sociedad actual el no poder ver a quien quieres cuando quieres.
A mi desde luego me frustra enormemente. En el régimen de visitas no me han tocado fines de semana ni festivos, lo cual es una putada, porque si bien los días laborables son más, durante la semana existen mayor número de compromisos y quehaceres que generan complicaciones a la hora de fijar una cita. Esto sumado a mi inseguridad, causante de represión frente al momento de solicitar una visita por miedo al rechazo, a ser pesada o a resultar agobiante, acentúa el problema.
Y es que hay que tener en cuenta que comparto la custodia de quien en realidad no me pertenece, con lo que casi debería considerar una suerte poder tomarlo prestado de vez en cuando y dejar de quejarme. Pero quejarse es gratis y a eso sí que tengo derecho.
Más exasperantes son las "custodias con partidas". Hállome yo ahora mismo en esta situación. Por motivos laborales he de estar fuera durante la semana y aunque regresaré los fines de semana, como ilegítima acompañante que soy, no podré exigir ningún tipo de trueque, trato o sucedáneo. De modo que si nadie pretende lo contario, mucho me temo a mi pesar, que mi no-relación se irá a vivir per secula seculorum con las conversaciones no natas de mi madre, es decir, al limbo. Y en esta ocasión, sí que no me dará igual.



Teléfono de aludidos: el que tú ya sabes.

réplica 2.0

He leído todo tu blog y... no estoy corriendo. No sé por qué había de hacerlo. Imagino que semejante temor se debe a que sí habrá sucedido en otras ocasiones, claro que es posible que en esos pasados casos se tratara de lectores con un carácter notoriamente menos afín que el que ya has decubierto que poseemos.
He hablado contigo y aunque no corro, me sorprendo de nuevo. Creía haber aclarado que no has sido una molestia en ningún momento de la velada. Quizá lo que deba de esclarecer es que no soy mentirosa, si bien, un "engaño" como ese podría considerarse cortesía, creo que no son necesarios estos absurdos de galantería por haber confianza suficiente al menos como para poder ser sinceros en estos sentidos.
Me alegro al verte, efectivamente, porque me caes bien, cierto. Me resultas alguien muy interesante del que además puedo aprender. Me llama la atención que pareciendo inicialmente personas tan distintas tengamos tantas similitudes. Nunca lo hubiera imaginado. Cuando te dije que "muñeca rota" era lo más bonito que me habían dicho en tiempo, te explicaré que lo sentí así por lo identificada que realmente me encontré con el apelativo, es decir, me pareció precioso que un práctico desconocido me pudiera haber calado tan bien en tan poco tiempo y decirlo de la manera romántica que a nadie se le hubiera podido ocurrir, ciertamente me se me antoja bello.
Cuando expresé que no sabía si "todos los participantes apostaban por lo mismo" y que "prefería pecar de inocente antes que de lisssta" quería decir que en esos momentos en los que confiesas que te gusto y en los que fascinado me colmas de halagos, no discernía muy bien si hablaba el J. Roberto Carlos (quiero tener un millón de amigos) o el J. enamoradizo que se describe en su primer post. Y si se han manifestado reacciones defensivas, de las que por cierto no he sido consciente, quizá sea por miedo a que finalmente hable la segunda personalidad porque no quisiera que te sintieras engañado cuando confiese que yo pretendía que la cosa fluyera "musicalmente". La amistad es un tesoro valiosísimo ("La diferencia de planteamientos no es trampa, no es engaño, no es pérdida. Sólo es la obtención de un premio distinto") y eso es algo que evidentemente valoras casi más que nadie en el universo. Me gustaría que si no me estoy yendo de lisssta en mis conjeturas, mi planteamiento no varíe las cosas.



Ahora el balón está en el tejado de Moldavia.

jueves, 15 de mayo de 2008

la pequeña muñeca rota


Las muñecas no juegan. Y menos las muñecas rotas. Es obvio, si se deterioran es porque ellas han servido de diversión a muchos otros y no al revés.

Por otro lado es curiosa la contradicción de considerar noble a quien se intuye un titiritero que mueve los hilos por el simple hecho de matar el aburrimiento. O es que quizá el amado sarcasmo estaba escondido entre líneas, de modo que por noble debía de haber entendido el pertenecer (siempre simbólicamente) a la alta alcurnia y como tal comportarse como quien tiene derecho a ver al resto de los iguales, no como tales, si no como peones del supuesto juego?

Quizá las muñecas sí jueguen… apostar es jugar. La cuestión es: todos los participantes apuestan por lo mismo? La diferencia de planteamientos no es trampa, no es engaño, no es pérdida. Sólo es la obtención de un premio distinto. Pero no quiero divagar sobre retribuciones sin saber cuáles son los objetivos. Prefiero pecar de inocente antes que convertirme en una de esas odiosas lissstas (sí, con tres eses).

Ya para acabar, quisiera que conste que no hay acritud en mis palabras, por si se pudieran malinterpretar. No son reproches, simplemente elucubraciones.

[La red de redes configura un tupido tejido. Siento haber llegado antes de tiempo, pero si se dejan hilos sueltos inevitablemente se encuentra el ovillo]

jueves, 8 de mayo de 2008

Infografías sin Ton ni Son

Todos los objetos se pueden descomponer en formas volumétricas simples. En mi trabajo, con cajas, casi puedo arreglar el mundo.


Las cajas son geniales. Me caen bien. Son sencillas, fáciles de entender, como yo. Tienen su tres parámetros básicos: ancho, largo y alto; y conociéndolos obtienes fácilmente un resultado satisfactorio.


Las operaciones más complejas tienen mayor emoción, pero no me gustan tanto. Las polilíneas me causan inseguridad. Su creación depende del método prueba-error y sobretodo de la maña y paciencia. Pero yo soy poco hábil y cada vez más neurótica.


Los modificadores Booleanos son aparentemente más fáciles de utilizar, no obstante se pueden convertir en algo muy frustrante.
Sólo existen tres acciones:
- Unión.
- Diferencia.
- Intersección.


Si distingues entre ellas, emplearlas es pan comido. El problema surge cuando se llega a ese caso en el que conoces cuál es la opción que se debe aplicar, pero al programa no le da la gana. Para quien nunca haya utilizado un programa de diseño, el equivalente sería el punto en el que al Word le mandas colocar unas viñetas y lo que obtienes es o bien que el texto salte página y media, cambie el interlineado y la sangría, o bien que simplemente no ocurra nada.
Lo único que atinas a hacer es borrar y repetir, borrar y repetir, borrar y repetir...el programa sigue actuando por iniciativa propia. Borrar y repetir... Y aunque lo mejor sería mandarle a la mierda, sigues borrando y repitiendo, porque como Ser Racional no crees posible que no funcione ya que esa es la manera y no hay vuelta. Pero pretender la correspondencia lógica a un hecho planteado suele convertirse en una utopía.


Yo lo sé y aún así permito que estos contratiempos hagan mella en mi. No lo puedo evitar. Tampoco es tan raro, a nadie le gusta sentirse imbécil. Estas cosas, aunque parezcan tontás, le provocan a una la sensación de vivir de tomadura de pelo en tomadura de pelo. Y yo ya me he cortado mi larga melena como para prescindir del que me queda. Así como no me puedo permitir el lujo de que una polilínea y/o un Booleano me hagan empequeñecer porque soy suficientemente bajita.


Y este es el motivo de que me gusten tanto las cajas y de que todo lo demás me cause desasosiego.


Preciso cajas en mi vida o de lo contrario terminaré consumiéndome hasta desaparecer.

viernes, 2 de mayo de 2008

tres meses de caida libre

Me mola el deporte de riesgo. Mis favoritos son la “Operación Chamizo: desafiando al cáncer” y “Vivir sin Dormir”.
De un tiempo a esta parte estoy también cogiendo soltura en el “Suicidio Sentimental” que es muy entretenido y sencillo. Sólo hay que conocer a alguien con el que haya una atracción mutua e iniciar “algo”, sea más vinculante, menos vinculante o incluso supuestamente nada vinculante, sabiendo de antemano que está abocado al fracaso y que lo único que te va a aportar es malestar, por no dramatizar diciendo sufrimiento, pero como eso sólo es al final… :P

Es genial cuando me lleno de valor y decido tirarme de culo, cuesta abajo y sin frenos y entonces le relato los hechos a mi amiga BeaSan con un café de por medio (o una ensalada ;-) ). Ella siempre me escucha con atención y asiente como signo de comprensión aunque lo que le esté explicando a veces roce el despropósito. Cuando por fin termino, callo y la miro con una sonrisa que no comulga con mi mirada inquieta. Entonces Bea, con toda la serenidad que la caracteriza, me pregunta: “pero tú sabes dónde te estas metiendo?”
Y yo le respondo: “sí, pero…” y es ahora cuando entramos en una de esas conversaciones maravillosas qué sólo puedes tener cuando conoces a alguien muy mucho, porque no constan de palabras.

Yo sonrío, me encojo de hombros e inclino la cabeza con unos ojos que detrás de la ilusión esconden algo de tristeza. (Traducción: ya sabes mis lemas “el que no arriesga no gana” y “la vida es para vivirla”)

Entonces Bea sacude la cabeza apretando un poco los labios en una sonrisa tierna pero sin alegría y con resignación en su mirada. (Traducción: qué voy a hacer contigo…)

Y para que se quede más tranquila, retorno a las palabras para pronunciar: “Ya, ya sé que al final lo voy a pasar mal, como siempre, pero bueno… ahora… ahora estoy bien. Y cuando empiece a no soportarlo, por la cuenta que me trae, ya tomaré medidas”

Y este es un punto muy simpático porque las dos sabemos que es mentira, pero hacemos como que nos lo creemos y pasamos a otro tema.

La secuencia al completo empieza ser un clásico.

Sí, me mola el deporte de riesgo. Ayer iba a hacer puenting pero la actividad se canceló debido al mal tiempo. Eso no significa que un puente se volatilice, sigue ahí para quien tenga la suerte de poder disfrutarlo. No era mi caso pero sabía perfectamente que sí el de otras personas con mejor fortuna, así que decidí precipitarme igualmente al vacío. Y creedme cuando os digo que la sensación de penduleo aún me invadía esta mañana (larga mañana, horrible mañana).


“Orgullosa de haber sido una yegua sin freno, desgastada de andar por el suelo” (La luna me sabe a poco, Marea)