viernes, 22 de agosto de 2008

tiene narices la cosa

He abandonado temporalmente mi también temporal desplasticar-alarmar-perchar-cuántas predas llevas?-si necesitas algo me avisas, vale? para vender ambientadores durante el presente día así como el venidero (estoy oyendo vuestras risas, sois malvados) y tras haber sobrepasado la mitad de la jornada de hoy puedo asegurar que cuando nuestros amigos de Evax se atormentaban intentando averiguar a qué huelen las nubes, era porque no se habían paseado jamás frente al lineal de las fragancias para el hogar.
Las triquiñelas del marketing para fomentar la venta de perfumes son por todos conocidas: chicos y chicas realmente guapos, colores llamativos, imágenes impactantes, mucha sensualidad y algo más de sexualidad e incluso a veces un toque de surrealismo. Pero tiene lógica. Mediante la tele o las revistas no podemos oler. Los anuncios hacen picar nuestra curiosidad y nos animamos a ir hasta un punto de venta para comprobar si ese perfume huele tan bien como nos hace intuir la publicidad. No obstante la última palabra siempre la tiene una pequeña impregnación de la fragancia sobre un trozo de cartón o en su defecto nuestra propia piel.
Pero los ambientadores no tienen tester y yo no soy capaz de entender cómo es posible que sin poder oler el producto pretenden que me compre algo que bañará mi hogar con el aroma de "orquideas azules con esencia de perlas” porque en mi pueblo, que yo sepa, las perlas no huelen y se me antoja imaginarme que la esencia de perla puede ser olor a ostra podrida, lo cual es harto desagradable a mi entender.
Con lo fácil que es nombrar las flores y/o frutas empleadas, nos obligan a echar mano de toda nuestra imaginación para poder vislumbrar si tendrá un olor agradable:
  • El aire
  • El algodón
  • El frescor de ropa
  • El paraíso
  • Una caricia de pétalos
  • Flores secretas
  • Frescor nevado
  • Agua dulce
  • Frescas gotas de primavera
  • Rocío de la montaña
  • Refrescante lluvia de verano
  • Suave terciopelo floral
  • Lago de montaña
  • Chalet de los Alpes, también conocido como sensación alpina (¡¡¡¡¿?!!!)
En serio, no me invento nada, me tomé la molestia de anotar los nombres para no correr el riesgo de olvidarlos literalmente. Pero la coronación de los productos aromáticos se encuentra en Ambipur Car for Him, porque sí, esta casa hace fragancias para el automóvil diferentes para él y para ella (oh-Dior-mío…) según los cuales, la “verdadera masculinidad” se expresa mediante un “vibrante cóctel de hierbas salvajes con un resto sensual y picante madurado con pachuli y madera de cedro”
Tócate las narices...