miércoles, 30 de julio de 2008

tonto él que lo lea

No le olvido.
Le tengo presente en mis pensamientos más de lo que quisiera y sin embargo ya no me importa. Mentira. Sí que me importa, claro que me importa.
Pero ya no me duele. Me entristece un poco pero no me duele. Y aunque creáis que es lo mismo hay una diferencia más que sutil.

Puede que se ensombrezca mi ánimo porque hay muchas cosas que no entiendo y que me cueste zanjarlo porque estoy siempre
quedándome con el culo torcido.
O puede que simplemente sea normal y que suceda porque así debe ser. Al fin y al cabo también recuerdo al que me tomó por tonta; al que me mintió a mi mintiéndose a sí mismo y convirtiéndo los años en una farsa; o incluso a aquel que en el fondo estaba tan agradecido de que (aunque fuera sin querer) provocara aquel enorme cambio en su vida que no tuvo huevos a decirme que no quería/podía continuar. Recordarlos ahora me parece entrañable. A ellos no les recuerdo con tristeza, si no con nostalgia.
Perspectiva. Tiempo.
Quizá es lo que necesito. En mi mundo particular con unas dimensiones espacio-temporales elásticas parece que todo se remonta eones atrás y lo cierto es que no es así.

Pero mientras espero a que calendario avance, no le olvido.
Puedo acostarme con aquel, tomar café con este, besar a un idiota y reirme a carcajadas con cualquiera. Pero finalmente lo que zig-zaguea en mi cabeza es su recuerdo: su cara, su voz, sus ojos, su sonrisa, su olor. Él. No lo puedo evitar, siempre Él.







P.D.: si lo has leido y no te ha gustado saberlo, lo siento. Pero el que avisa no es traidor.
P.D.2: los que creíais que había cometido una falta de ortografía en el título ahora podéis tranquilizaros al saber que era un juego de palabras más de entre tantos.

lunes, 14 de julio de 2008

lo que me faltaba...

Que soy algo obsesiva en general y con ciertos temas en particular ya lo sabía y lo iba llevando, pero cuando a una de tus obsesiones le ponen nombre y la empiezan a considerar enfermedad la cosa deprime... pues hala!

"LA TANOREXIA, UNA NUEVA ENFERMEDAD DE LOS ADICTOS AL BROCEADO Y LOS RAYOS UVA
  • Las personas que sufren esta obsesión nunca están a gusto con su color de piel, aunque estén realmente muy morenos.
  • El perfil suele ser una mujer de entre 25 y 35 años, aunque hay casos en los que desde los 17 años ya están obsesionadas con 'coger color'.


Que el sol es fuente de vida es indiscutible. Sin embargo, como indiscutible es que cada vez somos más adictos al bronceado. Y esta 'obsesión' por estar moreno tiene nombre: tanorexia. Es una enfermedad poco diagnosticada pero cada día más común.
El problema es que las personas que sufren esta obsesión nunca están a gusto con su color de piel. En la mayoría mujeres, son consideradas "adictas a los rayos UVA". Pese a todo, no existen datos oficiales de personas que sufren esta enfermedad, aunque diariamente podemos observar en las playas gente que pasa diariamente muchas horas expuesto al sol.

El perfil
El perfil suele ser una mujer de entre 25 y 35 años, aunque se han registrado casos en los que desde los 17 años ya están obsesionadas con 'coger color' rápidamente. Los que sufren tanorexia se ven poco bronceados. Por esta razón, se esmeran en exponerse al sol o invertir mucho dinero en sesiones de rayos UVA, dañando en ocasiones su piel para el resto de su vida.
Los expertos alertan sobre la necesidad de protegerse bien cuando se está bajo el sol. El cáncer de piel provoca 50.000 muertes al año en el mundo." (20 minutos 14.07.2008)

domingo, 13 de julio de 2008

sin titulo (como las grandes obras)

Hoy salí de casa espléndida: falda modelo pesca de arrastre, camiseta sorpresa, flor en el pelo y renderizado facial iluminador. Tras un par de piropos procedentes de coches guiados por conductores masculinos empecé a creer que estaba realmente guapa cuando hicieron ese comentario tres señoras mayores que pasaron junto a mi.

Esta noche BeaSan celebraba su cumpleaños. Pasamos una agradable velada en nuestro salón de cerveza habitual. Echamos unos desenfadados bailes en el mismo pub donde gané dos entradas para ir con la que creo que es mi examiga Bea (sí, la del cumpleaños) al J&B Party Proyect. Se las daré para que vaya con alguien a quien no odie por abandonarla los últimos 20 minutos de su fiesta. A mi total ya todo me da igual y además comprendo su enfado.

Acabo de llegar a casa. Vine andando desde el último local que pisaron las sandalias las más bonitas del mundo. Odio pagar a los taxistas y además creí que andar me vendría bien para pensar en mis cosas. Así que ahora tengo los pies doloridos y pensar no me ha hecho ningún favor salvo mostrarme que la máscara de pestañas waterproof que compré esta misma tarde no es tan a proof de water. Si estuviera más buena podría ser una ilustración de Royo o Francés pero en patético. Soy la caricatura de


(lapso de 4 horas porque me quedé dormida. Sí, soy tristérrima, lo sé- Kittymarch siento haberme adelantado a la presentación de tu genial superlativo, pero es que me va tan bien...)

... lo que cruzó la puerta al principio de la noche.

(ahora me voy a tirar por un puente, si tengo la mala suerte de que la cuerda no falle ya sigo a la vuelta, si tal)
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Ya estoy de nuevo, eso quiere decir que no me he muerto, qué suerte la mía... (qué bonito es tener ganas de vivir) Saltar al vacío ha sido genial y repetiría. A pesar de todo sigo de lamentable humor así que perdonad si no pongo más énfasis en relatar la experiencia. Además estaba hablando de otra cosa, creo recordar.
Mi no-relación se terminó hace unas semanas. Qué paradoja terminar con algo que no existe, no? Da igual.
Nos hemos visto alguna vez desde entonces, en otras circunstancias, manteniendo las distancias para no estropear nuestro nuevo comportamiento moral-políticamente-correcto. Pero la cosa iba bien, por decirlo de alguna manera.
Ayer él estaba en ese garito final, por eso dejé sola a mi amiga. Por cierto, he de decir en mi defensa que dentro de mi mundo no me pareció haber "desaparecido" tanto tiempo (lo entrecomillo porque en realidad no estaba en paradero desconocido, simplemente me fui a la otra punta del local) pero ya sé que tampoco es excusa. Estuvo muy feo.
A lo que iba: fui a hablar con él y esta vez ya resultó todo un desastre. Ayer me rehuyó o esa fue mi impresión e incluso diría que se alegró cuando le dije que me marchaba. Normal. Soy una pesada, aprovecho un simple saludo para intentar quedar. Soy penosa. Y eso es lo peor de todo porque si no le intereso pues será una putada para mi; si ya no me soporta ni como colega, pues también me dará lástima. Pero esta sensación de estupidez resulta insoportable. Supongo que se debe a que la he tenido tan a menudo de un año a esta parte que ya ha mellado mi autoestima. Cosa mala.
Hoy estoy espesa, tengo las ideas desordenadas y mucha dificultad para encontrar las palabras que necesito. Me cuesta incluso saber qué quiero decir, así que no me mataré en el remate del escrito.
Fin (como en las grandes obras)